¿Hasta cuando es necesario que mame por la noche? esta es una de las preguntas que más he escuchado como monitora de lactancia de la Liga de la Leche. Y es que la lactancia nocturna (LMN), en una sociedad que normaliza y "normativiza" el sueño en solitario de los bebés y niños, y en la que se asume que la gran mayoría de madres volverá a su vida laboral normal a partir del cuarto mes de vida de su hijo, mantener la lactancia nocturna, ni que sea los primero 6 meses de vida de la criatura, es un esfuerzo maratoniano que cuesta a la madre muchas horas de (muy necesario) sueño. 

Y ¿Qué le puedo decir yo a una madre que no duerme en contacto con su hijo y que al día siguiente se tiene que levantar a las 7 de la mañana para estar 8 horas al frente de su puesto laboral y quiere destetar al menos por la noche? ¿O la que sí duerme con su hijo, pero a pesar de todo la LMN le impide dormir todo lo que necesita para funcionar por el día de manera saludable?

Realmente es un tema controvertido y, cuando una madre me viene decidida a destetar por la noche, lo último que haré es intentar convencerla de lo contrario, porque sus razones tendrá. Pero lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones este destete nocturno va a ser duro y va a costar un esfuerzo considerable tanto a la madre como al hijo, sobre todo si se quiere hacer en pocos días, en cuyo caso es prácticamente imposible evitarle lágrimas al bebé. 

Pero en muchos casos, una información rigurosa y neutral sobre lo que supone la LMN es suficiente para que la madre se replantee su decisión, al encontrar maneras más cómodas y relajadas de seguir con la misma. 

A continuación voy a hablar sobre algunos de los puntos claves de la LMN que pueden ayudarnos a las madres a entender el porqué del comportamiento de nuestro bebé y a encontrar estrategias para que nosotras también podamos dormir bien a pesar de practicarla


RAZONES PARA MANTENER LA LACTANCIA MATERNA NOCTURNA

  1. Con el recién nacido la LMN es incuestionable: El estómago de un recién nacido es diminuto por lo que se llena con poquísimo volumen, lo que hace que sean necesarias tomas frecuentes para garantizar una alimentación suficiente. Existen estimaciones que sugieren que el recién nacido humano debería alimentarse cada hora, debido al pequeño tamaño de su estómago. 
  2. La composición de la leche materna humana, la cual difiere considerablemente de la de la leche de fórmula, así como de la de otros mamíferos cuyos intervalos entre tomas son mucho más largos. Nuestra leche es baja en grasas y proteínas a la vez que alta en carbohidratos, particularmente lactosa. Esto hace que los humanos necesitemos intervalos cortos de tiempo entre tomas, de no más de 2-4 horas, al inicio de nuestra vida. Además, contiene proteínas con efecto antimicrobiano y actividad probiótica, lo que promueve el desarrollo de una flora intestinal saludable, que a su vez facilita y agiliza la digestión. Todo junto tiene como resultado el requerimiento de tomas frecuentes para asegurar la saciedad y el correcto desarrollo del bebé humano .
  3. La estimulación nocturna del pecho de la madre ayuda a mantener unos niveles adecuados de producción de leche. El volumen de leche producido por la madre es enteramente regulado por la demanda del bebé, ya que es la estimulación del pecho durante las tomas lo que aumenta los niveles de la hormona responsable de la producción de leche: la prolactina. La cantidad de prolactina producida y la frecuencia con la que se produce en el periodo que sigue al nacimiento se asocia con la lactogénesis II temprana y el aumento de la producción de leche. Especialmente en el periodo neonatal, una estimulación frecuente del pecho garantizará una producción óptima de leche. Las tomas nocturnas son, de hecho, las que producen un incremento mayor de prolactina, por lo que se suponen especialmente importantes para el establecimiento y mantenimiento de la lactancia. Niveles iniciales de prolactina altos están también relacionados con una lactancia prolongada. El mantenimiento de la lactancia está también asociado al desarrollo de receptores de la prolactina en el tejido mamario, lo que también es el resultado de una alta frecuencia de tomas los primeros días tras el nacimiento. 
  4. A pesar de que la creencia popular es la contraria, lo cierto es que las madres que amamantan y colechan con sus hijos no duermen peor que las que no amamantan y no colechan con sus hijos. Existen diversos estudios demostrando que la lactancia promueve un sueño más profundo y reparador tanto en el bebé como en su madre y, a pesar de que se produzcan más despertares, estos son más cortos, por lo que al final no duermen menos. Que duda cabe de que aquí el colecho es un factor fundamental para la comodidad y el buen funcionamiento de la LMN, ya que permite a la madre atender a la demanda de su bebé prácticamente sin moverse o, incluso, despertarse completamente. 
  5. Ciertos componentes de la leche materna ―como la melatonina, aminoácidos como el triptófano o la metionina, y ciertos nucleótidos con posible efecto hipnótico― siguen un ritmo circadiano, por lo que se piensa que tienen un papel importante en el desarrollo y evolución del reloj interno del bebé y su capacidad para adaptarse al ritmo circadiano de los adultos. 
  6. Parece demostrado que la LM previene los problemas respiratorios del sueño (desde los simples ronquidos a la apnea obstructiva del sueño).
  7. Está demostrado que la LM previene el síndrome de la muerte súbita del lactante, además de ser un factor fundamental a la hora de asegurar la seguridad de los bebés más pequeños durante el colecho, ya que la madre que amamanta se coloca de manera instintiva en una posición segura para su bebé (Figura 1). 
  8. Tanto la LMN como el colecho tienen profundas implicaciones en la arquitectura del sueño de la madre y el bebé. Como hemos comentado, la LMN aumenta el sueño profundo de ondas lentas, mientras que el colecho aumenta el sueño REM, fase del sueño en la que se ha observado que se producen las tomas en los experimentos con ratas de laboratorio, y que tiene un papel fundamental en el procesamiento de la memoria emocional y en el desarrollo de las capacidades cognitivas y del sistema de respuesta emocional, particularmente en el desarrollo de la respuesta emocional a la madre. Es evidente que ambos comportamientos provocan un delicado equilibrio en la arquitectura del sueño del bebé y su madre, cuyas implicaciones  en el saludable desarrollo neurológico del bebé son todavía desconocidas. 
  9. No hay ni un sólo estudio que pueda demostrar que la LMN pueda no ser beneficiosa a partir de un determinado momento. Mientras madre e hijo estén a gusto con este comportamiento, desde un punto de vista absolutamente científico, no existe ninguna contra indicación . 
Figura 1: : Posición protectora que adopta la madre lactante respecto a su bebé durante el colecho. (H. L. Ball, "Parent-Infant Bed-Sharing Behavior. Effects of Feeding Type and Presence of Father," Human Nature, vol. 17, no. 3, pp. 301-318, 2006.)

TRUCOS QUE FACILITAN LA LACTANCIA MATERNA NOCTURNA

  1. Colecha con tu hijo. Cuanto más cerca os coloquéis menos tendréis que moveros y despertaros ambos para la toma, lo que repercutirá en menos tiempo despiertos y una vuelta al sueño más fácil. Eso sí, especialmente con los bebés más pequeños, es fundamental la práctica de un colecho seguro (Tabla 1), y si no tienes muy claro que puedas respetar todas las condiciones, te queda la opción de una cuna sidecar que no ponga barreras físicas entre tu bebé y tú, pero provea de un área de seguridad a tu bebé . Es fundamental, también, que si decides colechar prepares una superficie suficientemente grande para que todos los colechadores podáis dormir cómodamente. Las camas de matrimonio convencionales muchas veces se quedan pequeñas a la hora de ser compartidas con bebés que no llegan al medio metro de longitud pero son capaces de ponerse en todas las posiciones posibles en una sola noche. 
  2. Lleva ropa cómoda y fácil de abrir para la toma. Si la temperatura ambiental lo permite, incluso puedes plantearte dormir sin la parte superior del pijama, ofreciendo así a tu bebé un acceso sin barreras al pecho. Eso se traducirá, especialmente cuando el bebé ya es más mayor y es capaz de trasladarse el solo, en tomas en las que tú, posiblemente, no llegues ni a enterarte, ya que él ha sido capaz de engancharse a tu pecho solo, sin despertarte. 
  3. Si estás cómoda con la lactancia nocturna y tanto tú como tu bebés descansáis lo suficiente, no tengas la más mínima duda: no hay fecha límite. Esta fecha la ponéis vosotros dos y no depende de nadie más. Ni de la vecina del quinto, ni del pediatra del CAP. Así que no sientas ni remordimientos ni dudas frente a comentarios poco acertados que puedas recibir atacando tu decisión. Con el tiempo, inevitablemente tu hijo se destetará y, entonces, (te lo digo por propia experiencia) incluso llegarás a echar de menos estas tomas nocturnas, envueltos por la confortable oscuridad de la noche y sumergidos en el baño hormonal de prolactina y oxitocina que genera la lactancia. 

Tabla 1: Normas para un colecho seguro. 

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